Caminos

27 Mayo 2007
15 Mayo 2007
"La mañana se desataba sin sentido,
la muerte habia dejado su paso
arrasando con el alma de un ser maravilloso,
robando los momentos de felicidad
de un solo zarpazo, sin piedad.
No podia levantarme, seguia con la cabeza
justo en medio de las rodillas,
como si asi, la tristeza pesara menos.
No podia siquiera emitir un sonido
que me diga que aun respiraba...
me quede asi por unos segundos,
inmovil, con la mirada perdida,
hasta que de mi oscuridad mas profunda
escuche una voz que me decia
que estar vivo no era lo mismo que respirar...
que debia salir al mundo, que la mañana
me regalaba soles, que el mundo seguia su curso...
Junte todas mis fuerzas en una bolsa de animo,
me levante, camine hasta la ducha,
sumergiendo mi cuerpo en el agua
que en su paso purificaba mis males.
Tome una frase como estandarte:
"estar vivo no es lo mismo que respirar..."
la tatue en mi memoria y supe
en ese instante, que debia seguir,
que la vida me regalaba a diario
la fortuna del poder vivirla"
10 Mayo 2007
Les damos la bienvenida a nuestro sitio y el de ustedes, para plasmar sus alegrias y tristezas y hacer un mundo más humano con el talento que cada uno posee en sus corazones iguales al poema que os convoca " HUELLAS EN LA ARENA" y que nos ha unido para formar esta club.....
Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y, a trav
és del cielo, pasaban escenas de mi vida.
Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor:
"Señor, Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba".
Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: "Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".




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